Voy casi un mes tarde pero propósito de año nuevo (ya os hablaré de ellos en otro post) es retomar la escritura sobre libros. Y como una es ordenada, antes de empezar a hablar de 2026, de adquirir el hábito de la reseña y demás habrá de dejar una pequeña constancia resumida del año pasado.
Los números
El 2025 resultó en un hermoso y redondo número de 50 lecturas, que me gustaría decir fue totalmente azaroso pero en realidad el último libro elegido fue algo deliberadamente breve (Audición) para que el cómputo fuera así de exacto. Menos que el año anterior, que fueron casi 80 y me atrevería a decir que muchas más páginas (la columna de páginas está casi vacía, prometo ser más meticulosa consignando datos este año), obvio si se tiene en cuenta tres factores claves: la oposición, las carreritas y los nonogramas, a lo que dedico más tiempo que a la lectura (no a estos últimos, pero sí se han llevado bastantes horas, tal vez tres o cuatro libros; pero ¿y el goce?). Todo normal y además a quién le importan los números, no sé ni para qué lo digo en público (jajajaja), macho.
El autor más leído fue el estimado Ryu Murakami, tres novelas (Sopa de miso, Azul casi transparente, Audición; ¡el Murakami bueno!) seguido por Charles Dickens, dos (Historia de dos ciudades y Canción de navidad; de Dickens diré que me parece un autor brillante al que hizo mucho daño la publicación por entregas; Historia de dos ciudades está lleno de pasajes formidables, escandalosamente buenos, y luego de capítulos y capítulos de relleno poco disfrutones). Del resto, uno. En cuanto a procedencia de autores, top 5.
Lo mejor
Gran año como siempre porque elijo fenomenal y con lo poco leo bien estaría que mucho fuera malo. He seleccionado unos cuantos para hacer un top y por increíble que parezca me han salido diez justos; así que allá van con frase lapidaria porque zzzzz me da pereza redactar, hace mucho que los leí, etcétera.
- Sopa de miso - Murakami Ryu
Mi lectura preferida del año y por supuesto la escena más jarta que he leído en mi vida. - Panthers y Museo del fuego - Jen Craig
La mítica novela de un solo día (como La señora Dalloway o Ulises), ahora, ¡en Sydney! - El cuerpo de Cristo - Bea Lema
¡Qué increíbles dibujos! ¡Qué historia más bonita y triste! ¡Qué maravilla los bordados! - Vineland - Thomas Pynchon
El gran narrador de la paranoia y la psicodelia: no es M&D pero se sitúa en mi Top 3 del autor. - El príncipe negro - Iris Murdoch
El reverso tenebroso de El mar, el mar, con un narrador brillante y la torre de Londres cerniéndose sobre él constantemente. - Opus Nigrum - Marguerite Yourcenar
Nuevo género descubierto: chapa histórica o "novela histórica venida a más". - Nunca me abandones - Kazuo Ishiguro
Novela perfecta. Brillante conjunción de una trama tremenda con un estilo ajustadísimo y un final que es pura emoción. - Tango satánico - Lászlo Krasznahorkai
Qué puedo decir, Nobel merecidísimo, delirante historia, una locura de prosa. - No hay épocas tan malas - Andre Dubus
Mi cita con Dubus de este año, muy exitosa: aquí hay cuentos (el 1º por ejemplo) que son de Pulitzer -o lo que sea que se da a los cuentos-. - Azul casi transparente - Murakami Ryu
Sí, otro Murakami -bueno-. Sorprendidísima porque aunque tiene escenas que son una absoluta guarrada es, en realidad, un relato sensible y devastador.
Lo peor
A ver, sin hacer sangre y sin listas ni nada. Me decepcionó mucho Fortunata y Jacinta porque no me encontré nada formalmente espectacular. La Regenta es mucho más ambiciosa y desde luego Clarín un prosista infinitamente superior aquí a don Benito. Seguiré leyéndole (tengo en mente darle caña a los Episodios Nacionales) pero desde luego no me parece esta su gran obra (opinión, por lo que se ve, tremendamente impopular). También leyendo este libro parece que el autor creía a las mujeres profundamente imbéciles, cosa que sorprende de la literatura de la época, los grandes autores tenían una gran sensibilidad para con las cuitas femeninas (el mismo Galdós en otras obras presenta personajes femeninos formidables).
Y me pareció una soberana castaña El ferrocarril subterráneo de Colson Whitehead, después de Los chicos de la Nickel venía con muchas ganas y me encontré con un texto panfletario, poco hábil y en general aburrido y soso. Flipo con tanto premio, la verdad.
Aquí podría mencionar también la clásica pésima traducción de Stephen King (leí Maleficio) o la más-interesante-que-buena Maniac (Benjamín Labatut) e incluso la ligeramente sonrojante On Beauty (Zadie Smith); pero lo cierto es que todo lo demás menos bueno no merece la pena mencionarlo en este epígrafe. En general lo dicho, un buen año.


